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El Grabado Técnicas

Es un hecho indudable que el grabado es el arte que ha alcanzado mayor popularidad en los últimos decenios. Arte de minorías en tiempos anteriores, ha pasado a conseguir un protagonismo tal, que raro es el artista que no utiliza sus técnicas, ni Sala de Arte que no cuente con una sección dedicada al grabado y a las distintas técnicas de la estampación. El gran público se interesa por este arte, visita con inusitada atención las numerosas exposiciones que de grabado se celebran, y hojea las carpetas de las Salas especializadas. Es como si considerase al grabado un arte “más suyo” que los demás, como si su calidad de ORIGI­NAL MULTIPLE le otorgara el carisma de ser verdadero arte social.

Pero el grabado parece tener un misterio: el de su elaboración; desde el concepto y dibujo previos, la ejecución de la plancha y su posterior estampación. Este misterio parece complicarse más al definir el grabado como ORIGINAL MULTIPLE, con la consecuencia de su numeración y firma y con la dificultad de conocer y de distinguir las variadas técnicas de su ejecución. Todo ello supone una barrera entre el público y la obra grabada, a la que encuentra plena de calidades que agradan y se desean poseer, pero también con la perplejidad que crean las complicaciones ya apuntadas y que el público supone son solamente dominio de unos cuantos iniciados.

Esta categoría comprende, esencialmente el grabado en madera denominado comúnmente Xilografía, y el grabado en Linóleo, ambas modalidades se basan en el mismo principio: trazar el dibujo sobre la plancha y sacar la MADERA o el linóleo sobrante. El dibujo queda en relieve y recibe la tinta por medio de un rodillo. Las partes que fueron sacadas, dan los blancos.

En este género de grabados, es imposible obtener grises, porque el dibujo que está en relieve recibirá toda la tinta, que luego se pasa a un papel ligeramente húmedo, con una presión controlada. Este es el principio básico de la tipografía de hoy.

 

GRABADO AL HUECO O CALCOGRAFICO

Son varios los procedimientos indirectos, pero todos tienen el denominador común de conseguir grabar las incisiones en la plancha por medio de un ácido que ataca las partes del METAL no reservadas por una película impermeabilizante de barniz. La técnica recibe el nombre genérico de “aguafuerte”, debido a la denominación antigua del ácido, particularmente el nítrico. Existen diversas variaciones del procedimiento, siendo la más usual el aguafuerte a línea. Las otras reciben las denominaciones de “barniz blando”, “aguatinta”, que pueden ser a su vez al azufre, al azúcar y a la resina. Las planchas que se utilizan en el aguafuerte pueden ser de cobre, cinc, aluminio, acero y hierro. El cobre ofrece una gran pureza de trazo al ser atacado por el ácido y le sigue en bondad el cinc, menos compacto y en el que, por tanto, las mordidas aparecen más inseguras en sus límites. Depende mucho de la intención del artista, la conveniencia de uno u otro metal.

AGUATINTA

La técnica del aguatinta se emplea para imprimir zonas de tono. En términos sencillos, consiste en grabar en la plancha cientos de agujeritos que dan el efecto de una tonalidad, simi­lar al que se observa en las ilustraciones de las revistas.

Para ello se espolvorea sobre la plancha limpia una capa muy fina de resina o asfalto. Al calentar, las partículas se funden y quedan fijas a la plancha. Como son resistentes al ácido, cuando la plancha se graba sólo resultan afectadas las zonas de METAL desnudo, alrededor de cada partícula de resina. La resina en polvo fino da mejores resultados. El modo más profesional de espolvorear la plancha es con una “cuja de polvos”, que tiene una especie de pala en la parte inferior.

AGUAFUERTE

En un aguafuerte la plancha se graba químicamente mediante un ácido que corroe parte del METAL. No se empleó como método de impresión hasta finales del siglo XV, es decir, mucho después que el grabado. La plancha se cubre con una sustancia resistente al ácido, llamada base. En esta base se dibuja una imagen con una aguja, dejando al descubierto el METAL en las líneas. Luego se sumerge la plancha en un baño de ácido que ataca el METAL expuesto. Clna vez obtenida la deseada profundidad, se quita la base y se limpia la plancha para poder imprimir en ella.

PUNTA SECA

El grabado a punta seca es la más directa de todas las técnicas calcográficas. Consiste simplemente en grabar marcas en la plancha con una punta afilada. Cualquier rayita a la que se aplique tinta transferirá su impresión al papel. Generalmente se utiliza en combinación con otras técnicas

En teoría, sólo se necesita un instrumento: una aguja dura de acero. También existen punzones más sofisticados, con puntas de diamante o zafiro, que no necesitan afilarse, pero que son más caras. La punta de la aguja debe ser redonda, sin facetas o caras planas, de manera que no se arranque METAL de la plancha. Para efectos especiales pueden usarse otros instrumentos, como ruedecillas dentadas para grabar puntos y líneas de puntos.

AL AZUCAR

Se dibuja directamente sobre la plancha, con una mezcla de tinta china y azúcar, se cubre la plancha con un barniz y se pone en agua caliente. El azúcar se funde y levanta el barniz, dejando el METAL desnudo, sólo en los lugares dibujados. Es entonces cuando el ácido logra la mordida del dibujo que ha quedado al descubierto.

 

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